Line array
Manuel Ballestero Santaolalla
Line array (Formación en línea): Agrupación de altavoces en la que éstos se apilan, habitualmente en vertical, para conseguir control de directividad y cobertura uniforme.
En un tema tan importante actualmente como el Line Array resulta imprescindible arrancar cualquier comentario al respecto haciendo un poco de historia.
El concepto de Line Array fue desarrollado inicialmente en la década de los 40 en Estados Unidos y estaba principalmente (casi exclusivamente) orientado hacia pequeños sistemas de megafonía.
Fue un caballero llamado Fresnel, que pasaría a los libros de física por sus revolucionarios estudios y descubrimientos en el campo de la óptica (las lentes Fresnel son las que todavía tienen los faros…), quien trabajó duro sobre las reglas que deberían regir respecto a sumar fuentes sonoras cercanas.
A grandes rasgos, se trata de una construcción en forma de columna vertical repleta de altavoces de pequeño tamaño y situados de tal forma que la distancia existente entre ellos (medida desde sus centros) no es mayor que la longitud de onda de la frecuencia mayor que pudiera reproducir el pintoresco conjunto.
Los teóricos de la recién nacida tecnología aseguraban (y posteriormente los “prácticos” demostraron que estaban acertados) que con esta configuración todo el bloque vertical de altavoces tenia que comportarse como un solo altavoz en lo que respecta a la cobertura horizontal, creando un diagrama de radiación muy estrecho y direccional en sentido vertical pero de una potencia nunca alcanzada hasta el momento.
A esto, y es algo que ha superado con creces lo que pensaban aquellos pioneros, hay que sumar que casi sorprendentemente la respuesta en frecuencia no sufre deterioro, lo cual era lo lógico si pensamos en varias cajas convencionales simplemente apiladas. No hay interferencia y la respuesta es, en lo referente a desajustes y choques de onda, la de un solo altavoz.
De igual manera que ocurre en otras muchas facetas del mundo del espectáculo en que estamos inmersos, sin saber muy bien por qué aunque sospechando que quizás hubiera conflictos de permisos y licencias, el sistema fue paulatinamente abandonado y hay que esperar casi medio siglo para oír hablar de él nuevamente en serio.
En los primeros años de la década de los 90, Monsieur Heil, de nombre Christian y francés hasta la medula, retoma la idea original y se plantea aplicarlo pero en sistemas de audio profesional de muy alta potencia. Pese a la rechifla general que suele acompañar a los que sacan el pie del tiesto, consigue poner en el mercado profesional el primer Line Array verdaderamente rentable desde los puntos de vista acústico y económico. Fue bautizado como V-DOSC.
El resto es historia
Historia que vamos a dejar de lado para ponernos serios y tratar de comprender el concepto de Line Array y las ventajas de esta modalidad.
No estamos frente a un sistema de sonido que admita alegremente las fantasías de los estilistas a la hora de situar los altavoces en el escenario. Hay unas reglas sumamente estrictas (aunque lógicas) y hacer caso omiso de ellas convertiría a todo un excelente sistema de Line Array en un conglomerado de cajas que, dando un buen sonido, no cumpliría ni por asomo su cometido.
Por ello prácticamente todas las firmas fabricantes de estos sistemas ofrecen, gratuitamente o pagando, programas de ordenador que simplifican las labores de colocación, informando de las mejores posiciones, ángulos de apertura y carga de los motores siempre según el diseño del escenario o lugar a sonorizar y del nivel sonoro que se precise.
Un resultado directo y apreciable desde el primer momento al utilizar estos programas es el regalo que se hace al equipo encargado del montaje de poder preparar todo en el suelo, ángulos de inclinación y apertura incluidos, suspendiendo los recintos acto seguido sin necesidad de realizar ajustes posteriores.
Contra la ley
Hay una ley de acústica que todos debemos tener siempre en el pensamiento y es aquella que dice, más o menos, que “la aplicación de la ley del cuadrado inverso nos indica que cada vez que doblamos la distancia que nos separa de una fuente sonora perdemos 6 dB”. Pues bien, como en ocasiones las leyes están para contradecirlas, un Line Array instalado como mandan los cánones, sin concesiones de ningún tipo, convierte esta perdida de 6 dB en una perdida de únicamente 3 dB. Ello implica que hace falta menos para lograr lo mismo, siendo una diferencia descomunal que repercute positivamente en la economía de quien tiene que pagar horas de instalación, transporte y todo aquello que rodea a un montaje de este tipo.
Esta ganancia en el nivel de presión sonora, unida a la teórica y casi practica ausencia de rebotes e interferencias, hace que el sistema siempre resulte muy atractivo.
En general las cajas fabricadas para un sistema de Line Array están diseñadas para trabajar tanto a niveles elevados de presión sonora como en ambientes suaves y apacibles sin perder nada de su estudiado rendimiento. Resultan por lo tanto excelentes para grandes (y muy grandes) discotecas, conciertos en directo y sonorización de eventos multitudinarios, Últimamente están muy solicitadas a la hora de hacer llegar la voz a masas de oyentes, como es el caso de mítines políticos y celebraciones religiosas especiales. En la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, se han decidido por este sistema cuando se espera gran afluencia de fieles para escuchar al Papa.
Un poco de técnica pura y dura
El uso de complejos sistemas de guía-ondas, permite disponer de un control absoluto de la cobertura vertical para poder dirigir la energía sonora exclusivamente a las zonas deseadas. Esto permite la difusión del mensaje sonoro sin los habituales rebotes e interferencias.
Sin embargo hay algo que probablemente preocupa a todos aquellos que piensan en utilizar el sistema en futuros espectáculos y pasa por la incertidumbre de si se pueden mezclar distintas formas de sonorizar desde un escenario a la hora de hacer la PA. La experiencia ha confirmado que no hay nada especial sobre las ondas de sonido generadas por los Line Array en lo que respecta a interferencias exteriores y que, por lo tanto, únicamente habría que tener cuidado en no hacer lo que no se haría con sistemas convencionales.
Si nos pusiéramos en un plan verdaderamente purista, tanto como para que a los contertulios les apeteciera cogernos y tirarnos a un río o, en su defecto, colgarnos de un pie en la ventana hasta que jurásemos no ser tan “exactos”, habría que apuntar que la teoría de los resultados en los Line Array se cumple a la perfección en las frecuencias medias y bajas. En las altas hay algún que otro ligerísimo desfase, por lo que una forma de curarse en salud seria el refuerzo mediante trompetas que hiciesen aun más direccional el sonido.
Una cosa más. En la práctica, no todas los Line Array pueden ser rectas, es decir, según la aplicación y las necesidades puede ser necesario curvar el sistema para tener cobertura suficiente en todas las zonas. Por esta razón, cada caja que constituya el Line Array debe incorporar un sistema de herrajes que permitan su inclinación en el plano vertical.
Aquí es importante reseñar que el sistema de anclaje debe permitir pivotar desde el frontal de la caja para no aumentar la separación entre los altavoces (lo cual sería contrario al deseo de cumplir lo establecido en la teoría) y no pivotar desde atrás.
El punto final
Quiero apuntar que, probablemente, el origen de la mayor parte de los análisis nos llegue desde cámaras anecóicas y laboratorios donde se estudia hasta el más mínimo detalle. Suelen obtenerse con Line Array teóricos de 100 elementos, sin coeficientes de absorción de la señal por el aire según la temperatura y situaciones similares. Yo, que tengo unos cuantos años de educar el oído, he trabajado con Line Array de varias marcas (primeras marcas, eso si) y globalmente no he echado en falta agudos como para tener que plantearme un refuerzo. Otra cosa es, y salgo al paso del comentario antes de que el astuto lector lo piense, que en un espectáculo de mucho volumen sonoro y mucha cantidad de sonido, sea preciso instalar alguna caja dedicada para poder trabajar más cómodamente con determinados instrumentos de poca proyección.
En general, los equipos del mercado para crear Line Array son compactos, potentes y de alto rendimiento, ofreciendo muy buena relación entre potencia, volumen y peso. Lo de ser compactos no resulta, ni mucho menos, una característica de segunda fila, puesto que ello facilita su manipulación, transporte y montaje.
Y un último razonamiento antes de que pasemos a ver las características concretas de los equipos que las mejores firmas han puesto en el mercado. En pocas ocasiones escuchamos a fotógrafos, pilotos o profesionales de cualquier tipo hablar de las técnicas que utilizan, centrándose casi siempre en comentar las venturas y desventuras del funcionamiento de las máquinas. Con todos los respetos, no estoy de acuerdo en lo mas mínimo. Prefiero a un gran profesional con un equipo mediocre que a un profesional mediocre con un gran equipo. Claro que ahora estamos hablando de buenos profesionales con buenos equipos…
De alguna de las firmas de las que trataremos a continuación, hemos seleccionado únicamente sus modelos compactos, pero naturalmente tienen también recintos mayores para crear sistemas de grandes prestaciones. Sus respectivas páginas en Internet ofrecen información muy completa de ellos.
Si alguien quiere saber más sobre el tema, le recomiendo, como algo anecdótico y de fácil lectura, que busque "Acoustical Engineering”, un apasionante texto del ingeniero Olson publicado en 1957, pero sin olvidar que casi ha pasado medio siglo.

